Tom's Hardware publicó esta semana un artículo conmemorativo de uno de los momentos más dramáticos en la historia de los procesadores: el 6 de marzo de 2000, AMD lanzó el Athlon a 1 GHz, convirtiéndose en la primera empresa en superar la barrera simbólica del gigahertz y derrotando a Intel por apenas unas horas en una carrera que definió la rivalidad más importante de la industria de semiconductores.
El episodio es un clásico de la historia tecnológica. Intel y AMD trabajaron en paralelo durante meses para ser los primeros en llegar a 1 GHz, conscientes del enorme valor de marketing que representaba ese hito. AMD llegó primero, aunque por un margen estrecho; Intel lanzó su Pentium III a 1 GHz el mismo día. Fue un empate técnico, pero AMD capturó el crédito histórico.
Lo que vino después fue transformador para la industria. La rivalidad AMD-Intel durante los años 2000 impulsó una ola de innovación que llevó los procesadores de 1 GHz a múltiples GHz en apenas años, haciendo que las computadoras personales se volvieran lo suficientemente poderosas para multimedia, gaming y eventualmente las cargas de trabajo que hoy damos por sentadas.
Para la comunidad tech latinoamericana, el artículo resuena con nostalgia. Los años 2000 fueron la época en que las computadoras se masificaron en la región: los cibercafés proliferaron en toda América Latina, llevando conectividad e Internet a millones de personas que no podían permitirse una computadora personal. Los procesadores de esa era eran el motor de esa democratización.
Hoy, 26 años después, AMD sigue siendo un rival formidable de Intel y NVIDIA, con su arquitectura Zen 4 y sus GPUs Radeon compitiendo en los mercados más exigentes. La empresa que casi desapareció múltiples veces se ha reinventado como una de las fuerzas más importantes en semiconductores del siglo XXI.