Un ciberataque contra una empresa estadounidense de alcoholímetros vehiculares dejó a conductores varados e incapaces de arrancar sus vehículos en todo el país. El ataque interrumpió los sistemas de ignición conectados que requieren pruebas de sobriedad antes de permitir el arranque. El incidente demuestra cómo los ataques cibernéticos pueden tener consecuencias físicas directas en la vida cotidiana de las personas.