IEEE Spectrum publicó esta semana un reportaje sobre la radioterapia FLASH, una técnica que administra dosis de radiación mil veces más rápido que los tratamientos convencionales —en milisegundos en lugar de minutos— y que promete revolucionar el tratamiento de tumores sólidos con significativamente menos efectos secundarios.
El principio físico detrás de FLASH es el efecto de 'protección tisular': cuando la radiación se administra a altísimas dosis en fracciones de segundo, los tejidos sanos alrededor del tumor tienen una respuesta biológica diferente a la de las células cancerosas, lo que resulta en menor daño colateral. Los ensayos clínicos en curso muestran una reducción del 50-70% en los efectos secundarios comparado con la radioterapia estándar.
La tecnología, desarrollada inicialmente en el CERN y refinada por equipos en EEUU, Suiza y Japón, está comenzando a salir de los laboratorios de investigación. El primer sistema clínico aprobado para uso humano, desarrollado por Varian (ahora parte de Siemens Healthineers), comenzó tratamientos piloto en tres hospitales universitarios en EEUU y Europa en 2025.
Para Latinoamérica, la noticia tiene implicaciones importantes. El cáncer es la segunda causa de muerte en la región según la OPS, y el acceso a tratamientos de radioterapia de calidad es desigual. Aunque FLASH requiere aceleradores de partículas especializados que actualmente cuestan entre 15 y 30 millones de dólares, los fabricantes proyectan que los costos bajarán significativamente en la próxima década conforme la tecnología madure.
Hospitales de referencia en México, Brasil, Argentina y Colombia están siguiendo de cerca los ensayos clínicos. El Instituto Nacional de Cancerología de México y el Hospital das Clínicas de São Paulo ya expresaron interés en ser sede de estudios piloto en la región.