En el Mobile World Congress 2026 en Barcelona, una coalición de operadoras de telecomunicaciones y fabricantes de dispositivos anunció un renovado compromiso con el objetivo de producir smartphones funcionales a $40 USD, con la meta de conectar a hasta 20 millones de personas que actualmente no tienen acceso a internet móvil de calidad.
La iniciativa busca abaratar los smartphones mediante una combinación de diseño de hardware optimizado para mercados de bajo poder adquisitivo, acuerdos de licencias de software reducidos y subsidios de operadoras. El público objetivo principal son mercados del Sur Global, incluyendo países de África subsahariana, el Sudeste Asiático y América Latina, donde el costo de entrada a la conectividad móvil sigue siendo una barrera determinante.
Sin embargo, la propuesta enfrenta vientos en contra. El aumento en los costos de componentes —especialmente pantallas, chips de proceso y baterías— ha elevado el piso de los dispositivos de entrada de mercado en los últimos doce meses. Los aranceles y disrupciones de cadena de suministro post-pandemia siguen siendo un factor, y el reciente fallo de la Corte Suprema de EEUU sobre aranceles del gobierno Trump añade incertidumbre adicional para los fabricantes que dependen de manufactura en Asia.
Para Latinoamérica, el contexto es especialmente relevante: México, Brasil, Colombia y Perú tienen segmentos significativos de la población con acceso a red móvil pero sin dispositivo adecuado para aprovecharlo. La región alberga decenas de millones de usuarios que aún operan con smartphones de 3-4 generaciones atrás, incapaces de correr apps modernas con eficiencia.
La pregunta que los analistas hacen es si el $40 sigue siendo un objetivo realista en 2026, o si el piso real del mercado se ha movido irrevocablemente hacia los $60-80 USD.